No te puedo creer

25 Noviembre 2016

Cuando visitamos empresas o arquitectos a las que les explicamos nuestro sistema constructivo es frecuente escuchar a lo largo de la reunión varias veces casi como muletilla: No te puedo creer.

Las primeras veces cuando iniciamos la empresa hace 11 años, les confieso que me bajaba una fuerte inseguridad ese comentario. Hoy con más de 80 obras terminadas y clientes de primera línea que además de satisfechos se repiten, el comentario no deja de divertirme.

¿Qué cosas de nuestra presentación sacan este tipo de comentarios? Varias.

Por ejemplo, cuando les decimos que con un anteproyecto (que ojala lo haga su arquitecto pero si no lo tiene lo podemos ser nosotros) en 2 ó 3 semanas le entregamos un presupuesto llave en mano y un compromiso de plazos de construcción suficientes para firmar un contrato nos dicen: ¿en serio? yo pensaba preparar las bases para una licitación y entre confección de planos, llamado, estudios y asignación pensaba tomarme un año para recién asignar la obra a una constructora. No te puedo creer.

Después cuando llegamos a las 2 ó 3 semanas con la información, pasa lo mismo. Ven el plazo y dicen, en nuestra planificación tenemos el triple del tiempo del que me indicas, ¿y con permisos municipales aprobados o en trámite? No te puedo creer.

En esa misma reunión vemos el tema de los costos y nuevamente se repite el comentario. ¿Cómo? ¿con todas las ventajas de que me hablas y además es más barato que el sistema tradicional? No te puedo creer.

Lo mismo cuando empezamos a planificar la obra y le decimos que con una reunión semanal de un par de horas nos basta de su tiempo para sacar dudas que hayan podido emerger. ¿De verdad? No tendré que hablar permanentemente con cada uno y todos los especialistas? ¿Ustedes coordinan todo? No te lo puedo creer.

Para no aburrirlos porque podría seguir detallando una reunión típica, lo que más alegría me da es cuando ven en nuestra oficina un panel con fotos en el que muestra muchas personas sonrientes y felices y nos preguntan si son los empleados del mes y les decimos que no, que son nuestros clientes cuando les entregamos las obras. No te lo puedo creer, nos responden.

Llámenos y agendemos una reunión y para que se convierta en uno más de nuestros incrédulos clientes.